



Del Río Coco, Caribe Norte, a los laboratorios de investigación de la UNAN-Managua, la travesía de un joven miskito
Junio 11, 2026
Siempre tuve la visión de formarme en la educación universitaria y abrirme paso hacia nuevas oportunidades en la vida»
Desde temprana edad, Josué Aarón Henríquez Celestino, originario de la comunidad de San Jerónimo, Río Coco, municipio de Waspán Costa Caribe Norte, tenía sus aspiraciones claras en cuanto a su formación académica como meta para lograr un mejor futuro. A partir de su sexto grado de primaria ya se había planteado que con dedicación, esfuerzo y el apoyo de sus padres lucharía por conseguir su crecimiento personal y profesional.
Con el respaldo de su familia se trasladó en esta etapa de su vida a habitar en Carazo, vivencia que significó retos personales, en especial por la barrera del idioma, debido a que únicamente podía comunicarse en su lengua materna, el miskito. Al principio, en este nuevo entorno experimentó dificultades para interactuar, no obstante, no fue obstáculo para seguir avanzando en sus estudios; logró aprender el español, finalizar sus estudios de primaria y secundaria e ingresar a la educación universitaria en la UNAN-Managua.
Desde el inicio de su permanencia en el pacífico del país, Henríquez contó con el apoyo de una organización que le brindó alojamiento, alimentación y otras necesidades, y que aún le continúa acompañando hasta completar su formación profesional, propósito que está cerca de cumplir. En este 2026, el joven cursa el quinto año de la carrera de Microbiología, esforzándose siempre por corresponder a los beneficios con los que cuenta.

Josué es uno de los jóvenes que recibe atención en el Laboratorio de Microbiología del Centro de Investigación de Recursos Acuáticos (UNAN-Managua/CIRA), para el desarrollo de sus prácticas preprofesionales, aunque, en correspondencia con algunos componentes, ha adquirido experiencia en hospitales y centros de salud. «Estoy satisfecho con mi permanencia en el Centro, es un espacio ideal para seguir sumando a mis conocimientos con profesionales comprometidos», expresa.
El universitario además de cumplir con las tareas que le demanda cada uno de las clases que recibe, también avanza junto a otra compañera de grupo en su tema de investigación monográfica relacionada a la frecuencia de infecciones del tracto urinario que padecen las mujeres durante su embarazo, ello con el acompañamiento del Hospital Bertha Calderón Roque.
De acuerdo con el estudiante, quien reconoce que ha vivido situaciones difíciles, no hay nada que sea humanamente imposible si se lucha con empeño. En ocasiones, ha tenido que trabajar para completar sus gastos personales, por ello, aconseja a los jóvenes a que aprovechen las oportunidades de estudio, ya que en la actualidad la educación gratuita favorece a los sectores menos favorecidos el ingreso a la Universidad; «solamente debemos tener las ganas y la actitud de salir adelante», sostiene.
Henríquez es ejemplo de una juventud nicaragüense esforzada, motivada con el cambio social y sobre todo, que es protagonista, garante y continuadora de los nuevos tiempos de prosperidad y paz que son posibles gracias a un Gobierno Revolucionario que prioriza el bienestar de las familias y comunidades.
